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martes, 23 de agosto de 2011

Si queremos ayudar a Grecia, recompremos NEOPATRIA



Aviso: el titular de este post no es fruto de una reflexión profunda, sino de un desvarío al calor de una tarde de verano.

Mientras escuchaba lo mal que iba la economía en general, y la de los países mediterráneos del Euro en particular, me vino a la cabeza esta absurda idea.  En vez de ayudar a Grecia con un segundo rescate, podríamos comprarle alguna región, isla o monumento.  Luego he descubierto que no es tan descabellado, y que por ejemplo ya se planteó la venta de
Y ya con la inicial crisis de las hipotecas subprime, hubo propuestas (de algún bromista) de poner Islandia en venta, debido a su espectacular quiebra en 2008.

Algo más en serio, no es la primera vez que un territorio pasa de uno a otro país por el método pacífico de la compra-venta.  Estados Unidos fue pionera, con la compra de Luisiana a los franceses (con la que Napoleón se embolsó unos 23 millones de dólares de la época, intereses incluidos), o la compra de Alaska  
al imperio ruso, por unos 7 millones de dólares.
Incluso España, en la decadencia de su imperio colonial, vendió a Alemania algunas islas en el Pacífico.


Así que no se trata ni mucho menos de un procedimiento nuevo.  Pero, ¿por qué deberíamos comprar Neopatria?  Y sobre todo, ¿qué es Neopatria?
Pues se trata de un territorio histórico situado en Grecia, en la región de Tesalia. El Ducado de Neopatria, (griego: Δουκάτο Νέων Πατρών) fue un territorio conquistado en 1319 por las tropas almogávares, que perteneció a la Corona de Aragón hasta que se perdió en manos del Imperio bizantino en 1390.
Es decir, que la compra sería puramente sentimental.  Como activos importantes (sobre todo desde el punto de vista turístico) de lo poco que tienen es el Paso de las Termópilas, numerosos monasterios encaramados sobre gigantescos peñascos, y paradisíacas playas, especialmente en el archipiélago de las Sporades.
La verdad es que ignoro si podría haber alguna otra razón, económica, geoestratégica, o de cualquier otra índole, que haría interesante la compra de este territorio.

Y además, ¿quién debería comprarlo? Supongo que por Historia debería ser anexionada a la Comunidad Autónoma de Aragón, o quizás a la de Cataluña, puesto que el ejército almogávar estaba integrado principalmente por oficiales aragoneses y catalanes (aunque estos últimos los “reclamen” para ellos en exclusiva). 
Ya intuyo que habría bastantes problemas para encajar este territorio en la actual chapuza de las Comunidades Autónomas.  Además, actualmente ni Aragón ni Cataluña están en disposición de realizar gastos extraordinarios.  Debería en todo caso ser el estado español quien comprase este territorio.

Bueno, lo que he dicho al principio.  Elucubraciones ridículas de una tarde de verano.  No tiene mucho sentido.

Pero...

¿tiene mucho más sentido que España, un país con una grave crisis económica y de deuda se haya permitido el lujazo de contribuir hasta ahora en el rescate a Grecia con 10.000 millones de Euros?

Si, si, nosotros, los españoles, estamos prestando dinero a los griegos.  ¿Pero esto no es también ridículo???

En fin, será que yo no entiendo nada de economía.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

La marca España en Cataluña

El concepto de España es uno de los más controvertidos con los que nos enfrentamos a diario.  Por supuesto, como todos los conceptos universales es muy personal, es decir que para cada persona tiene un significado o unas connotaciones diferentes.  No dice lo mismo a un turista inglés que a un inmigrante ilegal subsahariano, por ejemplo.  Hay ciertas ideas universales relacionadas con España (los tan odiados tópicos de sol, playa, folklore, siesta, etc).  Cuando se gestiona el concepto de España como una marca comercial, se intenta dar una imagen que favorezca lo que interesa a nuestros intereses, la mayor parte de las veces intereses turísticos.  Se trata de dar una idea a los extranjeros de lo que es España.
Pero dentro de España, la cosa cambia.  Nadie se pone de acuerdo en qué idea hay que dar a los españoles de lo que es España.  Las tensiones nacionalistas periféricas le han usurpado el calificativo de “país”, “nación” (aunque no de momento el de “estado”), y se convierte en un concepto o un símbolo difícil de gestionar, un concepto delicado, que genera suspicacias, al que si quieres evitar problemas es mejor no acudir.
Esto es especialmente acusado en Cataluña.  Treinta años de gobierno nacionalista, o controlado por nacionalistas, han dado para una gestión clara y dirigida del concepto de España.  Todo lo relacionado con España (bandera, himno, selecciones deportivas, símbolos turísticos como el Toro de Osborne, etc) es rechazado, en mayor o menor grado pero rechazado, por casi todos los catalanes.  Eso se logra con lo que podíamos llamar “sugestión colectiva”.  Un buen manual para conseguir este mezquino propósito puede ser el libro Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley.  En él se muestra cómo se sugestiona a la población para cargarles de unas ideas preconcebidas, mediante la repetición de mensajes subliminales durante las horas de sueño.  Es increíblemente efectivo: si repites cansinamente durante ocho horas “a un policía siempre se le tiene que obedecer”, llegado el momento de duda, ante una orden directa de un policía, sea justa o no, el individuo obedecerá sin pararse a plantear juicios morales.    Eso daría muchísimo poder al cuerpo de policía.
La tecnología actual no permite estas estrategias tan directas de sugestión, pero con algo menos de tecnología, pero algo más de tiempo, se pueden conseguir resultados parecidos.  Se repite insistentemente una serie de conceptos adversos a la idea de España durante décadas, por todos los medios por los que sea posible, y se consigue que el catalán de la calle sienta un rechazo feroz, beligerante, irracional, de todo lo que venga del “Resto de España” (aquello que queda si retiras Cataluña de España, algo sin sentido política, histórica, geográfica ni culturalmente).
Los dos instrumentos más utilizados por el gobierno catalán como instrumentos de sugestión son la televisión y la educación.  Controlar estos dos instrumentos da mucho poder. 
La cantidad de información que nos llega a través de la televisión es inmensa, y da infinidad de posibilidades de incluir los conceptos subliminales.  Sólo por poner un ejemplo, en la previsión diaria del tiempo se verá únicamente el territorio catalán, como si fuera una isla, y posteriormente un mapa general de la totalidad de Europa.  Ni rastro del tiempo en España, una vez por ser territorio extranjero y otra por efectos de la escala. Si necesitas viajar al resto de España tendrás tan poca información del tiempo como de Finlandia o de Bulgaria.   Es un ejemplo muy simple, y al fin y al cabo se puede pensar que no se consigue nada con esta forma de mostrar el tiempo.  Pero no estamos hablando de manipulaciones flagrantes, estamos hablando de conceptos subliminales. Cada uno puede buscar infinidad de ejemplos de este tipo en la programación televisiva de TV3.
En cuanto a la educación, aún da más poder de sugestión, y abarca a la totalidad de la población, aunque es necesario al menos esperar una generación para empezar a ver los efectos.  Por cierto, las competencias en Educación fueron transferidas a la Generalitat en 1979...
Como ejemplo se puede considerar lo siguiente: si quieres infundir un alto concepto de tu nación a sus integrantes, es importante tener un glorioso y rico pasado.  Y si no lo tienes, pues manipulas directamente la Historia, la enseñas a tu manera, y si nadie dice nada en contra, después de un tiempo habrás conseguido reinventar la Historia conforme a tus intereses.  Cataluña nunca ha tenido un Reino, sino que formó parte (una parte importante, eso si, pero una parte) del Reino de Aragón, que terminó por unirse al Reino de Castilla.  Pues transformas el concepto de “Reino de Aragón” en “Corona Catalana-Aragonesa” (poniendo especial énfasis en ese orden, y no el contrario), y consigues que la nueva generación de catalanes esté orgulloso de su esplendoroso pasado.  El siguiente paso, quizás para la siguiente generación, es quitar directamente a Aragón de su Reino.  Total, los aragoneses no son nacionalistas, no necesitan un pasado glorioso.
La pregunta clave es: ¿qué consiguen los políticos en el poder en Cataluña con esa manipulación? Muy sencillo, se trata de políticos nacionalistas, que lógicamente reciben votos de la población nacionalista.  Cuanto más nacionalista sea la población, más posibilidades tienen de mantenerse en el poder.  Así de simple y así de triste.  Lo que mueve a los políticos a sumir a toda una población en este inmenso engaño es, simplemente, las ansias de mantenerse en el poder.