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jueves, 17 de enero de 2013

Explicale a tus hijos la crisis, para que no repitan tus errores




Una de las mejores formas de entender un problema muy complejo es intentar explicárselo a un niño pequeño.  Descubrir, entre toda la información sobre el tema, lo realmente fundamental, y simplificarlo para que un niño pueda comprenderlo, es un esfuerzo que siempre tiene recompensa.

Por eso no debería darnos miedo que un niño nos preguntara: ¿por qué estamos en crisis?
Sin embargo, esa es una pregunta demasiado difícil para respondersela a un niño.  O quizás no...

La mayoría de las personas tiene problemas financieros porque no conoce la diferencia entre un activo y un pasivo. Se pasan la vida construyendo pasivos, cuando lo que tenían que hacer es construir activos.  Esa es la principal causa de esta crisis.

Pero, un momento.  ¿Cómo voy a explicarle a mi hijo la crisis con unos conceptos tan abstractos? ¡Si eso no se estudia en la escuela!

Nuestro sistema escolar está básicamente diseñado para que nuestros hijos se esfuercen exclusivamente para conseguir un "buen empleo". De manera que los chicos finalizan sus estudios prácticamente sin ningún conocimiento financiero.  Así que la mayoría de nosotros tampoco sabemos la diferencia entre un activo y un pasivo.  Pero conocer esta diferencia es fundamental para que nuestros hijos no vuelvan a caer en los mismos errores que nos han llevado a nosotros a la crítica situación financiera en la que nos encontramos.

Pero, ¿cómo voy a explicarle algo tan aburrido y desconcertante a un niño?  Pues utilizando el principio KISS (Keep It Simple Stupid), "Manténlo sencillo, estúpido". Expresando los conceptos con sencillez, incluso para complicados conceptos financieros. Con dibujos. Sin números.  Así comprenderán el esquema, el movimiento del dinero, y más tarde, si es necesario, ya se añadirán poco a poco los números.  Para entender la crisis no hacen falta números.
Bien, vamos a explicarle a nuestro hijo la diferencia entre un activo y un pasivo.  No intentes buscar las definiciones en el diccionario, no será de gran ayuda.

Simplemente tienen que saber que "los activos ponen dinero en tu bolsillo", y "los pasivos sacan dinero de tu bolsillo". Fácil, sencillo y utilizable.

Si deseas ser pobre o llegar a tener graves problemas económicos, pasa tu vida construyendo pasivos. Si quieres ser rico, o no repetir los errores de tus padres, simplemente pasa tu vida construyendo activos.  No saber la diferencia es lo que ocasiona los problemas financieros en el mundo real.  A las personas, a las familias, a las empresas, incluso a los gobiernos y los países.

Vamos con los dibujos:  empezamos con el activo.


El cuadro superior es una Declaración de Ingreso, también llamado Estado de Pérdidas y Ganancias. Mide los ingresos y los gastos. El dinero que entra y el dinero que sale. El diagrama inferior es la Hoja de Balance. Se le llama así porque se supone que debe equilibrar los activos contra los pasivos. Muchos novatos en las finanzas no conocen la relación entre la Declaración de Ingreso y la Hoja de Balance.Pero en realidad es vital comprender esa relación, incluso para la vida real.
El patrón de flujo de un activo es fácilmente comprensible con este dibujo.  Los activos generan ingresos.

Sigamos con el pasivo:


Igual de fácil de entender.


Resumiendo la lección:

Un activo es algo que pone dinero en mi bolsillo.
Un pasivo es algo que extrae dinero de mi bolsillo.

Esto es en realidad todo lo que necesita saber.  Ahora, dale tiempo a tu hijo tiempo para imaginar ejemplos de activos y pasivos.  Y dedica algo de tiempo a pensar tú también en ello.  ¿es tu casa un activo? ¿o un pasivo? ¿y tu coche?


Bien, ahora analicemos la causa fundamental de la crisis.  Así es como se comporta una persona que tarde o temprano tendrá problemas económicos:


Y así es como se debería comportar una persona que no desea tener problemas económicos:

Obviamente, todos estos diagramas han sido simplificados al extremo. Todos tenemos gastos vitales, la necesidad de alimentos, vivienda y vestido. Pero lo que intentan mostrar los diagramas es el flujo de efectivo a lo largo de la vida, y las diferentes formas de gestionar el dinero. Es el flujo de efectivo lo que cuenta la historia. Es la historia de cómo una persona maneja su dinero, qué hace después de que tiene el dinero en la mano.

El primer diagrama muestra la historia de una persona que no llega a fin de mes.  Los gastos son superiores a los ingresos, y tiene que acudir al banco a pedir algún tipo de préstamo. Con este flujo extra de dinero, consigue igualar los ingresos y los gastos.  Pero el mes siguiente, ha incluido un nuevo pasivo: la devolución de parte de este préstamo, junto con unos intereses.  Acaba de agrandar la columna de pasivo.  Dentro de poco tiempo, a pesar del aumento de ingresos gracias al crédito, la situación inexplicablemente empeorará, y nuevamente será imposible pagar los crecientes gastos. Únicamente se ha pospuesto el problema inicial, haciéndolo ahora más grave, ya que la inyección de dinero inicial se ha acabado, y cuando vuelve a solicitar un nuevo préstamo el banco empieza a ponerle pegas.  Si finalmente accede a concederle un nuevo préstamo, será únicamente con la promesa de pagar más intereses por él.  Después de intentar una y otra vez rellenar el hueco entre ingresos y gastos con la misma solución, llega un momento que el banco no accede a concederle un nuevo crédito, por más intereses que prometas pagarle.  Esta persona ha llegado a una situación de quiebra.  La salida de esta situación va a ser dura, y difícil.

Esta triste historia, simplificada casi como si fuera un cuento, es la que ha sucedido en la realidad, una y otra vez, en todos los niveles imaginables, hasta llegar a la situación actual.  Todos estamos en quiebra.  Igual que la persona del cuento, nuestro país (y algunos otros) está en quiebra.  Y la salida de esta situación será dura, y difícil.

Lógicamente, tú que eres adulto e inteligente, sabes que la situación real es mucho más compleja, y que las causas, la evolución, y las consecuencias, tienen muchos más matices.  Pero seguro que eres capaz de explicarle así la crisis a tus hijos.  

Y cuando lo entiendan, podrás pasar a explicarles el segundo diagrama, el de una persona que en vez de construir pasivos construyó activos, una persona que no sufrió la crisis.  
Una persona rica.


P.D. Gran parte de lo explicado aquí ha sido extraído del libro Padre Rico, Padre Pobre de Robert Kiyosaki.  A pesar de estar escrito por una persona que puede calificarse como un "rico sin escrúpulos" (permítame la insolencia, Sr. Kiyosaki) está lleno de enseñanzas y de consejos muy útiles, para tí y para tus hijos.  El resumen anterior es sólo una pequeña muestra, aplicada a la vida real.

Un buen comienzo, si quieres que tus hijos salgan de la escuela con cimientos financieros sólidos, lo que les será de mucha utilidad en la vida real.

lunes, 6 de febrero de 2012

La señora Teresiña y la jodida crisis

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Hoy me encuentro especialmente desolado por los efectos de esta omnipresente crisis.  Siempre intento ser optimista, y cuando escribo intento en lo posible evitar caer en el argumento que está en boca de todos, en todas las facetas de la vida, desde la conversación de ascensor, hasta las reuniones al más alto nivel como el foro de Davos: la crisis económica.

Pero hoy me siento obligado a dedicarle un breve post a esta jodida crisis, a lo desgarradora que puede llegar a ser en los pequeños detalles.  Sin un sólo número, sin una sola cifra.  Con una simple anécdota.

Los que me conocéis sabéis que a pesar de trabajar en Barcelona vengo muy a menudo, a  veces demasiado a menudo,  a Vigo por cuestiones de trabajo.  Ha habido épocas en las que las continuas visitas me impedían, por supuesto, disfrutar de mi familia, pero también realizar las más básicas tareas.  Como por ejemplo, cortarme el pelo.

Una de estas veces, harto de no encontrar hueco para ir a la peluquería entre viaje y viaje, decidí cortármelo directamente allí, en Vigo, en la primera peluquería que encontrara. Y en el humilde y obrero barrio del puerto de Vigo encontré un letrero, muy antiguo por cierto, que indicaba que allí había una peluquería.  No sin dudas, decidí pararme y entrar en el local. 

En ese momento me pareció trasladarme cincuenta años al pasado, ya que el diminuto local se parecía más a una barbería, de las de navaja afilada en cuero, y piedra de sal para taponar las pequeñas heridas, que a una peluquería moderna.  El increíble olor a antiguo completaba la postal, inconfundible, que satura inmediatamente la nariz, y que me hizo rememorar historias del pueblo, el Baron Dandy de mi abuelo, o la laca Fixonia de mi abuela.



Despertándome de mis ensoñaciones, se dirigió a mi una señora todavía no anciana, pero con pinta de llevar en ese rinconcito del puerto de Vigo toda la vida. Inmediatamente me sentó en esas sillas de barbero que crujen lastimosamente ante el mínimo movimiento.



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Supe su nombre, Teresa Figueroa, por dos visitas que recibió mientras estuve allí; la primera fue de un joven trajeado, casi un adolescente al que se le notaba la falta de experiencia al hablar y a la hora de llenar el traje con un mínimo de estilo (de percha, dirían algunas), que preguntó por la señora Figueroa, e intentó venderle una línea de productos de peluquería que evidentemente no interesaron, porque habrían destrozado el cuadro general de la peluquería; la segunda visita fue de una señora muy mayor, indudablemente clienta asidua de la peluquería, que a pesar de llevar una imperturbable permanente le dijo a Teresiña (o Teresinha), si le podía guardar un hueco el Sábado, que se le casaba una sobrina, y quería darse un retoque.


La señora Terseiña me hizo un corte de pelo impecable, todo a tijera, y aprovechó la ocasión para reñirme de forma maternal por lo desaliñado que llevaba el pelo.

Pues hoy, después de un tiempo sin haber pisado la peluquería de la señora Teresiña, iba decidido a volver a entrar, dejar que me volviera a reñir, y desconectar el móvil, y dejar por unos minutos el infernal ritmo al que nos lleva la forma híper tecnológica de trabajar de hoy en día. Y en el local donde esperaba ver la perenne silla de barbero y las estanterías con productos retro, he encontrado un local vacío con un cartel de “Se traspasa”.  Sin más señas que un teléfono.

La desolación, y supongo que mis dudas sobre si parar el coche o no, han hecho que casi me embistiera por detrás un enorme camión que iba o venía ajetreado del a esas horas bullicioso puerto.  En ese momento, la oportuna radio ha comenzado a emitir “Show must go on”, de Queen, para añadirle más dramatismo al momento.  Aunque pueda parecer una licencia literaria, es exactamente así como ha sido, en ese mismo momento, hundiéndome más en mis oscuros pensamientos.

No hay derecho.  No nos pueden quitar hasta esos momentos.  Maldita sea, si seguimos así esto va a acabar con nosotros.  Durante varios años he presenciado muchos casos de empresas que despedían a gente, o simplemente cerraban, entre mis clientes.  Personas con las que había tenido más o menos contacto durante años, de repente me decían “se acabó”, me voy a la puta calle, y a ver quién encuentra algo ahora, con la edad que tengo.  Pero la tristeza que he sentido por todos ellos no se parece en nada a lo que he sentido hoy.  

Rabia, frustración, indignación, porque la señora Teresiña no iba a poder reñir a nadie más por llevar el pelo tan desaliñado.

Hay días en los que la crisis se hace muy cuesta arriba...

martes, 23 de agosto de 2011

Si queremos ayudar a Grecia, recompremos NEOPATRIA



Aviso: el titular de este post no es fruto de una reflexión profunda, sino de un desvarío al calor de una tarde de verano.

Mientras escuchaba lo mal que iba la economía en general, y la de los países mediterráneos del Euro en particular, me vino a la cabeza esta absurda idea.  En vez de ayudar a Grecia con un segundo rescate, podríamos comprarle alguna región, isla o monumento.  Luego he descubierto que no es tan descabellado, y que por ejemplo ya se planteó la venta de
Y ya con la inicial crisis de las hipotecas subprime, hubo propuestas (de algún bromista) de poner Islandia en venta, debido a su espectacular quiebra en 2008.

Algo más en serio, no es la primera vez que un territorio pasa de uno a otro país por el método pacífico de la compra-venta.  Estados Unidos fue pionera, con la compra de Luisiana a los franceses (con la que Napoleón se embolsó unos 23 millones de dólares de la época, intereses incluidos), o la compra de Alaska  
al imperio ruso, por unos 7 millones de dólares.
Incluso España, en la decadencia de su imperio colonial, vendió a Alemania algunas islas en el Pacífico.


Así que no se trata ni mucho menos de un procedimiento nuevo.  Pero, ¿por qué deberíamos comprar Neopatria?  Y sobre todo, ¿qué es Neopatria?
Pues se trata de un territorio histórico situado en Grecia, en la región de Tesalia. El Ducado de Neopatria, (griego: Δουκάτο Νέων Πατρών) fue un territorio conquistado en 1319 por las tropas almogávares, que perteneció a la Corona de Aragón hasta que se perdió en manos del Imperio bizantino en 1390.
Es decir, que la compra sería puramente sentimental.  Como activos importantes (sobre todo desde el punto de vista turístico) de lo poco que tienen es el Paso de las Termópilas, numerosos monasterios encaramados sobre gigantescos peñascos, y paradisíacas playas, especialmente en el archipiélago de las Sporades.
La verdad es que ignoro si podría haber alguna otra razón, económica, geoestratégica, o de cualquier otra índole, que haría interesante la compra de este territorio.

Y además, ¿quién debería comprarlo? Supongo que por Historia debería ser anexionada a la Comunidad Autónoma de Aragón, o quizás a la de Cataluña, puesto que el ejército almogávar estaba integrado principalmente por oficiales aragoneses y catalanes (aunque estos últimos los “reclamen” para ellos en exclusiva). 
Ya intuyo que habría bastantes problemas para encajar este territorio en la actual chapuza de las Comunidades Autónomas.  Además, actualmente ni Aragón ni Cataluña están en disposición de realizar gastos extraordinarios.  Debería en todo caso ser el estado español quien comprase este territorio.

Bueno, lo que he dicho al principio.  Elucubraciones ridículas de una tarde de verano.  No tiene mucho sentido.

Pero...

¿tiene mucho más sentido que España, un país con una grave crisis económica y de deuda se haya permitido el lujazo de contribuir hasta ahora en el rescate a Grecia con 10.000 millones de Euros?

Si, si, nosotros, los españoles, estamos prestando dinero a los griegos.  ¿Pero esto no es también ridículo???

En fin, será que yo no entiendo nada de economía.

sábado, 9 de julio de 2011

La verdadera solución de la crisis

Los empresarios, ellos son la verdadera solución de la crisis.  Al fin y al cabo el mayor problema de la economía española, por mucho que digan Standard & Poor’s, o Moody’s, es el desempleo.  El drama del desempleo.  Y crear empleo sólo lo pueden crear los empresarios.
Yo siempre he pensado que tenemos un concepto equivocado de los que son los empresarios. Los sindicatos, la CEOE, incluso el gobierno nos venden la imagen de los empresarios como tíos forrados y sin escrúpulos obsesionados en putear al trabajador.  Esta imagen tan exagerada puede ser más o menos válida para los gerentes de las grandes empresas (los que, por cierto, la mayoría no son empresarios, sino empleados muy bien pagados).  Pero la mayoría, la inmensa mayoría del tejido empresarial español no son las grandes empresas.
Y para demostrarlo, un par de datos:
- El 89% del total del empleo generado en España se crea en empresas con menos de 20 trabajadores, según datos de la OCDE
- Las empresas del IBEX generan la mayor parte de sus ingresos (55%) fuera de España. Es decir, que aunque la sede de estas empresas sea española, eso no quiere decir que generen empleo ni beneficios en España.

O sea que el empresario que nos va a sacar de la crisis no se parece en nada al tío Gilito, al señor Burns de los Simpsons, y ni siquiera a Emilio Botín.

El problema también es idiomático: en inglés existe una palabra que define mucho mejor al que crea una empresa: entrepeneur.  Es decir, emprendedor.

Las personas que se lanzan al vacío, con todas sus energías, muchas veces apostando todo lo que tienen, dinero, familia, salud, para dar forma a una idea, que genere valor, que genere beneficio, que genere empleo.  Esas personas tienen toda mi admiración y respeto.  Muchos trabajadores fijos, como yo, no se dan cuenta de lo que significa eso.  Esperamos que nos paguen la nómina a final de mes, y listo.  No tenemos ni idea de las dificultades que tiene crear una empresa, que se mantenga a flote a pesar de las tormentas (ahora tormentones), la angustia que da cuando no estás seguro de poder pagar a esa persona que está trabajando para ti, cuando no estás seguro de que te prolonguen una línea de crédito, o todas esas amenazas que a nadie importan mientras su nómina esté en el banco antes del día 5.

El empresario que nos va a sacar de la crisis se parece más a Sergio Blanco, o a Jorge Rodríguez Barrachina.  Son sólo dos ejemplos, seguro que cada uno de vosotros conocéis a varias personas en una situación parecida.

Sergio es amigo mío de la infancia, y comenzó su andadura empresarial junto con el nacimiento de los teléfonos móviles, hace unos quince años.  Casi desde el principio surgió la necesidad de liberar los teléfonos del bloqueo que les instalaban las compañías, así que comenzó, más como hobby que otra cosa, a liberar terminales en su propia casa.  Aún recuerdo su habitación llena de ordenadores, cables, conectores y circuitos electrónicos.  Poco después decidió junto con otros dos amigos profesionalizar el servicio, y montarse juntos una empresa.  Tuvieron la muy buena visión de poner un nombre algo más genérico, que no estuviera ligado exclusivamente a la liberalización de móviles.  Y así surgió ROM Tecnológica, una pequeña tienda en el centro de Zaragoza, que a día de hoy todavía sigue dando servicio a multitud de personas en telefonía móvil, ordenadores, GPS, consolas, etc.  Y sobre todo, ha dado trabajo durante este tiempo a muchas personas.  Sergio es para mí un ejemplo de tesón y de coraje.  Las dificultades que ha pasado para estar hoy pagando la nómina a varias personas son inimaginables.  Yo le he visto sufrir cuando uno de sus socios les dejó tirados.  Le he visto tener que quedarse solo, arreglando móviles y atendiendo el mostrador él mismo, porque no había para tener a nadie más. Le he visto luchar contra las trabas burocráticas, a veces realmente desesperantes.  Pero también le he visto emocionarse cuando se planteaba hacer un pedido de ordenadores para un país extranjero, o cuando se planteaba cambiarse de local porque se les quedaba pequeño.  Ha superado infinidad de crisis, incluso viendo cerrar a compañeros del sector muy cercanos a él.  Muchas veces me ha planteado con amargura que pensaba que iba a vender el negocio.  Y es difícil animarle si no te haces a la idea de lo que se siente.  Al fin y al cabo, los que trabajamos para otro, siempre podemos quejarnos del jefe.  Pero desde aquí te mando todo mi apoyo, Sergio, cada día que paso por Mariano Barbasán y veo el cartel de ROM me doy una alegría.


Jorge es también amigo mío desde hace mucho tiempo.  Ha estado trabajando como asalariado, y sabe bien de la dificultad de abrir un nuevo negocio.  A pesar de ello, y en plena crisis (jodida crisis) ha decidido juntarse con otro socio y abrir La Natural, una tienda de productos orgánicos de alimentación, cosmética natural, comercio justo, etc.  Conozco bien a Jorge, lo meticuloso, ordenado y trabajador que es, y estoy convencido que le va a ir muy bien.  Estoy seguro que ha sido una decisión muy meditada y muy difícil.  Emprender cuando tienes cargas familiares es aún más complicado.  Cuando no tienes a nadie que dependa de ti, lo juegas todo a rojo y sale negro, y lo pierdes todo, vuelves a la casilla de salida y ya está.  Otra cosa muy distinta es tener que explicarle a tus hijos que llevan tres días seguidos comiendo arroz porque los clientes se están retrasando en los pagos, y la situación financiera está un poco delicada... 

Jorge, Sergio, muchos ánimos a los dos, os necesitamos.  Sin vosotros y miles de personas como vosotros estaríamos incluso peor ahora mismo.  Cada vez que alguien critica a los empresarios, pienso en vosotros y veo que la persona que os está criticando no tiene ni idea de lo que habla.