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martes, 19 de diciembre de 2017

La solución al conflicto catalán

 (EFE)

El conflicto sobre la independencia de Cataluña no es irresoluble. A pesar de las irreconciliables posiciones de ambas partes.  A pesar de los acontecimientos que hemos vivido en los meses de Septiembre y Octubre. Sólo hay que analizar el problema de forma simple.

Mañana se celebrarán elecciones en las que puede cambiar (o no) la situación de bloqueo que nos llevó a vivir uno de los mayores enfrentamientos políticos y sociales desde la Guerra Civil. Así que no hablaré de estas elecciones (estamos en jornada de reflexión, y estoy reflexionando sobre el sentido de mi voto). Hablaré del propio conflicto, y las posibles soluciones.

Una de las formas más prácticas de enfocar un problema difícil es analizarlo objetivamente, mediante algún método sistemático de análisis, que lo simplifique en sus elementos más básicos.  Pues bien, este conflicto se trata de un simple problema de negociación estratégica.

Para los interesados, diré que voy a analizar el problema a través del método de negociación de Harvard , que es una metodología de negociación diseñada por sus profesores Roger Fisher, Bruce Patton y William Ury en 1980, y se trata de uno de los métodos más usados en todas las organizaciones. Se caracteriza por ser simple y práctico, y nos enseña a negociar de forma eficiente a través de un proceso que se concentra en identificar y satisfacer intereses, aunque no sean compartidos a priori.

Este método se basa en unos principios clave:

Separar a la persona del problema. Para ello es muy importante definir con claridad cuáles son las partes de la negociación. En el caso del conflicto a estudio, las partes son el Gobierno de España (Esp), y el Govern de Catalunya (Cat).  Es un error pensar que las partes son los catalanes y los españoles, o los independentistas y los no independentistas. El conflicto actual se trata de un conflicto político, que debe resolverse por las partes del conflicto, es decir, por los políticos. Desde un contexto político histórico, parece extraño (y sospechoso) que ambas partes se nieguen sistemáticamente a explorar las posibilidades de acuerdos y pactos que planteen vías de solución al actual conflicto de una manera colaborativa, ya que en el pasado estas mismas formaciones políticas han compartido espacios electorales, ideas políticas, y soluciones programáticas de amplia base y coincidencia. Hay quienes están más preocupados por el futuro de sus partidos y situaciones personales, que por solucionar el conflicto político. Construir una alternativa no es fácil, ni cómodo, pero la falta de coraje intelectual es el síntoma más evidente de la falta de confianza en construir soluciones.

Concentrarse en los intereses y no en las posiciones. Este método se basa en la resolución del conflicto a través de la negociación colaborativa, desde los intereses y objetivos de cada una de las partes, en contraposición de la estrategia competitiva, que es la que se ha utilizado durante los últimos años, en los que se ha competido por algo que si una parte lo consigue (independencia), el otro lo pierde (parte de su territorio).
Se trata de buscar cómo resolver el conflicto conjuntamente, en una estrategia colaborativa de ganar-ganar (o estrategia win-win, para los que gusten de los anglicismos) para lo que se tiene que conseguir hablar de intereses, y no de posiciones.  

Los Intereses son los objetivos que se pretenden conseguir. Podemos decir, de manera muy resumida que, en este caso, los intereses del Govern de Catalunya (Cat) y del Gobierno de España (Esp) son:
- Cat: declarar la independencia.
- Esp: que la configuración del Estado siga siendo la misma.

Las posiciones son, por otra parte, la forma en la que se quiere satisfacer esos intereses:  
- Cat: realizar un referéndum de autodeterminación pactado con el Gobierno de España.
- Esp: mantener unido el país, y rechazar cualquier intento de realizar un referéndum en Cat.

Vemos, por ejemplo, que para conseguir el interés de Cat cabría la posibilidad de establecer diferentes posiciones, o formas de conseguirlo: otra forma diferente de conseguir la independencia sería, por ejemplo, la realización de un golpe de estado, o una revolución popular violenta.

Como ejemplo de otra posición alternativa del Gobierno de España podríamos pensar en la posibilidad de que aceptara un referéndum pactado, con unas condiciones muy restrictivas en cuanto a participación, plazos, etc, y realizar campaña por una de las opciones de voto de dicho referéndum.

Como hemos comprobado en nuestras propias carnes, de manera muy dramática, durante Septiembre y Octubre de 2017, no se puede negociar de manera colaborativa con intereses tan contrapuestos como los actuales, a través de las posiciones tomadas por ambas partes.
En este proceso negociador competitivo, ambas partes han sido conscientes de que es imposible conseguir un acuerdo que consiga cumplir con sus intereses, por lo que se han planteado los límites de cada una de las partes, a través de la llamada MAAN (mejor alternativa al acuerdo negociado). La MAAN sería como el plan B de cada una de las partes, al ver que no es posible conseguir acuerdo con el planteamiento inicial.

En nuestro caso, se han desarrollado las siguientes MAAN:
- Cat: como no hemos podido pactar un referéndum, se ha iniciado un proceso unilateral, que culmine en la DUI. Este MAAN se expone a la otra parte para forzar la negociación. Al mismo tiempo, Cat. ha utilizado la estrategia negociadora de proponer la mediación de un tercero.
- Esp: una vez que una de las partes utiliza su MAAN, la otra parte también puede utilizar el suyo. En este caso, el Gobierno de España ha aplicado la Ley (imputación por vías penales de los actos que llevaron a la DUI, y aplicación del Artículo 155 de la Constitución, para cesar al Govern y convocar elecciones).

En definitiva, para intentar solucionar el conflicto de forma colaborativa es necesario que ambas partes acepten el interés del otro, centrándose en el interés, y no en las posiciones. La responsabilidad de las partes es no quedarse en la trinchera, en las líneas rojas que han supuesto las posiciones iniciales y las MAAN que se han desarrollado como planes B, que pueden ser confortables para sus votantes respectivos, pero inservibles para la mayoría. Es necesario que las partes crucen los intereses, que exploren las tonalidades, las gamas de color, las hibridaciones, las mezclas. En definitiva, los compromisos, los acuerdos. 
Inventar opciones de mutuo beneficio. Hasta ahora no ha habido ninguna negociación colaborativa, sino que han negociado competitivamente, repartiéndose el pastel, y generando una gran insatisfacción a ambas partes. Aunque buscar opciones de mutuo beneficio a partir de los intereses tan contrapuestos de ambas partes es, obviamente, muy complicado, puede (y debe) haber soluciones.


Y ahora viene cuando doy soluciones al irresoluble conflicto.  Y si lo puedo hacer yo, que no soy un experto negociador, ni un analista político, lo pueden hacer también ellos.
Una primera solución podría ser cambiar los intereses que persiguen ambas partes. 

La forma más obvia es que alguna de las partes renuncie a sus intereses (acomodación):
- Cat: podría renunciar al interés de declarar la independencia, y buscar otra forma de relación con el Gobierno de España, dentro del mismo estado, por lo que no sería necesario la creación de un nuevo estado catalán.
- Esp: podría aceptar cambiar el actual modelo territorial del estado español, modificando la actual ordenación por Comunidades Autónomas, pero no vería la escisión de una parte de su territorio.
Esto llevaría a una reforma constitucional en la que se estableciera una nueva ordenación territorial del estado, a través de una federación o una confederación de territorios.

Una segunda opción de mutuo beneficio sería reformular los intereses de la otra parte, de manera que ya no sean tan contrapuestos. Se ha definido el interés del Govern de Catalunya de una forma muy resumida como “declarar la independencia”, pero podríamos intentar redefinirlo, a partir de las motivaciones reales de los partidarios a la independencia. Según datos del CEO —el centro de estudios de opinión de la Generalitat— de Septiembre del 2017, el apoyo a la independencia tiene raíces económicas y de origen social. Es evidente que existe un vínculo entre renta e independencia, ya que los catalanes que quieren la independencia son los de rentas más altas. Las causas de esa relación pueden explicarse por dos factores:
- La independencia hipotéticamente tendría efectos beneficiosos para las rentas más altas, que tienen una mayor motivación para conseguirla.
- Es posible que las personas en peor situación económica tengan otras prioridades, o que prefieran evitar los riesgos de un proceso incierto.
Para simplificar, podemos obviar el otro origen del apoyo a la independencia, el origen social (la independencia es menos popular entre las familias que llevan menos tiempo en Cataluña). Aunque ambos factores están interconectados (a menudo las familias con menores rentas son las que menos arraigo tienen en Cataluña, y menos tiempo llevan allí), vamos a analizar exclusivamente el factor económico.

Si el interés del Govern de Catalunya fuera reformulado hacia un interés más ligado a la consecución de beneficios económicos para los ciudadanos de Cataluña, en vez de hacia la consecución de un nuevo estado, sería posible inventar opciones de mutuo beneficio. En este sentido, los nuevos intereses se podrían reformular de la siguiente manera:
- Cat: Cambiar el modelo de financiación, para conseguir beneficios económicos para la sociedad catalana
- Esp: conseguir un modelo de financiación justo para todas las Comunidades Autónomas del Estado.
Esta segunda opción de resolución del problema llevaría a la redefinición del sistema de financiación autonómico.

Y he dejado para el final la posible solución al conflicto que considero más necesaria y determinante. Esta solución parte de la base de cambiar las partes en conflicto. Como ya he comentado, las partes del conflicto no son las sociedades catalana y española, sino las personas que conforman los gobiernos central y autonómico.  La sustitución de alguna de las partes podría hacer posible la aplicación de alguna de las soluciones descritas, lo que ahora es imposible.

Uno de los objetivos del Gobierno central al convocar elecciones autonómicas ha sido precisamente intentar cambiar la otra parte, y que se pueda conformar un gobierno autonómico que no tenga la actual mayoría absoluta de partidos independentistas. De esta manera, el nuevo Govern deberá plantear nuevamente sus intereses, que espera que no continúen utilizando exclusivamente vías unilaterales, y fuera del marco legal vigente. Por otra parte, el enjuiciamiento de los principales líderes de los partidos independentistas, presuntamente responsables de la DUI, y de los actos que llevaron a ella, busca también intentar cambiar a los interlocutores de la otra parte negociadora.

Sin embargo, esta solución no pasa sólo por cambiar una de las partes en conflicto.  La otra parte debería también cambiar a los interlocutores negociales, una vez que debe reconocer que su posición de negociación competitiva totalmente inflexible, que no ha buscado en ningún momento del proceso ningún tipo de soluciones colaborativas, ha sido también una de las principales causantes de la insatisfacción actual. 

Cualquier escenario post electoral que no lleve a una consecución de un gobierno autonómico claramente contrario a la independencia de Cataluña debería provocar la inmediata dimisión del convocante de las elecciones, puesto que éste era el principal objetivo de su convocatoria.  Sólo de esta manera se podrían plantear soluciones. Independientemente de lo que pase mañana, una parte importante de la sociedad catalana seguirá dando su apoyo a líderes políticos que les prometen la creación de un nuevo estado, y esa parte de la sociedad catalana no va a desaparecer simplemente porque las mayorías parlamentarias cambien.


Llegar a los sucesos funestos del 1 de Octubre de 2017 fue un absoluto desastre político, que pagamos todos los ciudadanos de Cataluña (y de rebote, el resto de ciudadanos de España) en forma de confrontación, tensión, y odio, mucho odio. Eliminar a los causantes del problema es una solución imprescindible, que debemos exigir. Yo no quiero en el Govern de Catalunya a los mismos dirigentes que nos llevaron tan cerca de la guerra civil, y que tanto daño han hecho a la sociedad y la economía catalana.  Yo no quiero en el Gobierno de España a los mismos dirigentes irresponsables que fueron también causantes del problema, pirómanos cuando se presentan como bomberos, interesados también en tapar sus vergüenzas a través de cortinas de humo, utilizando para ello sin ningún tipo de escrúpulos la confrontación entre regiones, entre pueblos, entre familias. 


Yo mañana votaré para cambiar el Govern de Catalunya. Y pasado mañana exigiré la disolución del Gobierno de España, y lucharé para conseguirlo.  

lunes, 19 de noviembre de 2012

Cataluña, sin tí no soy nada



Pasar por separatista en Madrid y españolista en Cataluña es es extenuante. Muchos ciudadanos de Cataluña sabrán de qué hablo: ellos también se sienten a menudo puentes sobre aguas turbulentas. Pero ya se sabe que, en tiempos de guerra, los puentes son los primeros en ser bombardeados por cualquiera de los dos ejércitos
Julia Otero, en ElPeriodico.com

Pues si, la verdad, me ha definido perfectamente.  Esta es la sensación que tenemos a menudo los que estamos entre dos Tierras (como decía la canción de Héroes del Silencio, ese mítico grupo de mi tierra). 

Somos un puente.  

A veces, al escuchar a mis amigos decir barbaridades sobre los catalanes, intento convencerles de que no caigan en la catalanofobiacon lo que a sus ojos me convierte en catalanista; 

y a veces, con mis amigos catalanes, tengo que decir bien alto y claro que a mí la inmersión lingüística me parece un tremendo engaño, lo que me convierte a sus ojos en la extrema derecha españolista.

Y ¿cómo contempla este humilde puente el aumento de tensión que se está produciendo entre Cataluña y el resto de España?  Pues con mucha tristeza.


Una ¿hábil? maniobra política del presidente de la Generalitat nos obliga a todos, queramos o no, a emitir nuestro voto en las próximas elecciones en sentido identitario, en vez de tener en cuenta criterios más lógicos, como la situación económica, o la gestión de la crísis.

Entiendo a muchos de mis amigos catalanes, que cada vez sienten menos lazos de unión con España.

Pero lo que me indigna es que se dejen engañar.  La intoxicación informativa no les permite encontrar la verdad, y sin embargo es bien sencilla.  Sólo hay que buscarla.  Eso si, hay que buscarla de una manera crítica, sin prejuicios previos.

A mis amigos que van a votar este Domingo, les voy a intentar explicar dos conceptos muy sencillos: déficit fiscal, y superávit comercial.


Primero, ¿es cierto que existe el tan famoso déficit fiscal del Estado con Cataluña?

Sobre este tema hay mucho escrito, y no pretendo extenderme mucho.  En el artículo que bajo mi punto de vista mejor lo explica aparece el siguiente gráfico.


El gráfico muestra el efecto redistributivo del sector público en su totalidad (Administración Central, Seguridad Social, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales). En el eje vertical se muestra la renta per cápita de los ciudadanos de cada comunidad, y en el eje horizontal la ganancia o pérdida de renta tras la actuación completa del sector público.
Las conclusiones del estudio son claras.  Salta a la vista la bien conocida evidencia de que solo tres comunidades tienen, en la media, un saldo negativo frente al resto del país: Madrid, Cataluña y Baleares.
Pero lo realmente informativo del gráfico se encuentra en la (lógica) pendiente negativa de la relación entre renta y distribución. La única referencia plausible es, por lo tanto, el trato que una comunidad recibe en relación al trato que reciben las demás.  A la izquierda de la recta de ajuste, las Comunidades que son tratadas injustamente, y a la derecha, las que se ven favorecidas por la redistribución de los impuestos.

Como puede verse, Cataluña (y también Madrid y Baleares) son tratados de forma completamente justa, ya que su posición en el gráfico se encuentra sobre la recta de ajuste. A pesar de que los ciudadanos de Madrid pierden, tras la acción del Sector Público Estatal, un 8% de renta, y los ciudadanos de Cataluña pierden alrededor de un 2%.
Y la conclusión más escandalosa del gráfico: las comunidades señaladas con una flecha azul: Navarra y País Vasco (también Asturias, pero por otras razones). La flecha azul indica la posición que deberían ocupar en el gráfico para considerarlas tratadas de la misma forma que el resto. A pesar de tratarse de la segunda y tercera comunidades más ricas de España, son receptoras netas del conjunto del Sector Público español. La explicación es sencilla: mientras dichas comunidades disfrutan de un régimen foral en el que gestionan internamente los principales impuestos (haciendo una pequeña aportación a la Administración Central), en la única administración que comparten con el resto del Estado (la famosa “caja única” de la Seguridad Social) son receptores netos. Así, mientras Navarra debería aportar el 5% de su renta primaria para que la situación fuese “justa”, recibe en cambio algo más de un 1%; por su parte, el País Vasco debería aportar casi el 4% de su renta… ¡y recibe alrededor del 5%!

Sin entrar en esta injusta aberración política y fiscal, con esta gráfica entiendo algo mejor la insistencia de los políticos catalanes en negociar un "pacto fiscal", lo que supondría desviar a Cataluña hacia la derecha en el gráfico, o incluso un concierto económico, lo que supondría pasar aún más a la derecha, y convertirse en receptora neta de impuestos.

Entiendo perfectamente la aspiración de pagar menos impuestos.  Ahora bien, ¿de verdad es eso justo?  

Como trabajador de clase media, soy consciente de que pago más impuestos de los que luego me beneficio.  Cada mes, en mi  nómina, se retienen varias cantidades, que luego gestionará el gobierno (el que sea) como le parezca conveniente. Es evidente que parte de mi esfuerzo se destina a pagar a otras personas que no están trabajando. Parados y pensionistas son receptores netos, y yo soy donante neto.  ¿Estoy siendo víctima de un expolio fiscal?
Está claro que nadie (bueno, dejemoslo en casi nadie) se atrevería a verlo así; pero, ¿qué pasaría si hubiera una campaña mediática en ese sentido? Si yo recibiera información diaria de manera orquestada, a través de todos los medios posibles, sobre la cantidad de dinero que pierdo, sobre la escandalosa manera en que gastan mis impuestos parados y pensionistas, lo bien que viven gracias a mí, etc, seguramente pensaría de otra manera. Quizás terminaría por estar a favor de políticas dirigidas a reducir ese "expolio", como la reducción drástica del subsidio del paro, la eliminación de derechos de los pensionistas en la Seguridad Social, o incluso la expulsión de inmigrantes en paro (aunque les corresponda el subsidio), o la eutanasia por razones de ahorro.
Cada vez sería menos sensible a la lógica y justa redistribución de la riqueza, incluso terminaría por olvidar que cabe la posibilidad de que yo mismo me quede en paro, o que si llego a viejo tendré mis achaques, y necesitaré beneficiarme del sistema público de salud. El foco de atención está centrado en el dinero que estoy "perdiendo" ahora, y yo sólo veo eso.

Así es como manipulan a la opinión pública catalana.  Centrando el foco de atención en un único punto, y olvidando el resto.


Existe otro potente argumento que compensa los esfuerzos del (innegable) déficit fiscal catalán: el superávit comercial.  

Sobre esto hay también toneladas de información, pero seré muy breve.  En este completo artículo se dan dos datos muy claros:

- durante el año 2011, la economía catalana vendió 22.684 millones de euros más de los que compró al resto de España (superávit comercial)

- Ese mismo año, el déficit fiscal de Cataluña con el Estado asciende a 16.434 millones de euros

Echen cuentas, señores.  Pagar más impuestos, para que las otras regiones de España puedan comprar nuestros productos, sale a cuenta.  Esto es muy fácil de entender, si lo quieres entender, y si te lo explican.  También los ciudadanos alemanes sienten a veces que están siendo tratados injustamente al pagar tantos impuestos, que derrochan los países del Sur de Europa.  Pero su gobierno se encarga de explicarles una y otra vez que esto es imprescindible para aumentar el poder adquisitivo de la población de estos países, y poder exportar productos alemanes al resto de Europa.
Sin embargo en Cataluña no se hace este ejercicio didáctico con la población, más bien al contrario. Y el gobierno central, inexplicablemente, tampoco se encarga de defender este sencillo argumento.

Los sectores más radicales de la derecha nacional, los más ruidosos, se encargan una y otra vez de centrar el debate en la confrontación, dando más y más argumentos a los separatistas catalanes.  Da igual que en realidad sean una parte muy pequeña de la opinión pública española.  Aquí en Cataluña se les da todo el altavoz que necesiten, para completar el otro concepto necesario para reclamar la independencia: que España nos odia.  Como dice el periodista Ignacio Escolar en este estupendo artículo de opinión , "con sus palabras alimentan esa misma ruptura del Estado que dicen querer combatir. Han encendido durante años el odio anticatalán, y ahora, cuando el monte se quema, avivan el fuego todavía más. Si algún día Catalunya consigue la independencia, se habrán ganado a pulso un hueco en el callejero de Barcelona por su enorme ayuda a la nueva nación"

Y con este triste panorama de manipulación informativa nos enfrentamos a las elecciones del próximo Domingo. 

Algunos defensores del proceso de secesión lo definen como un divorcio, en el que el hombre (España), por mucho que esté arrepentido de sus innumerables errores de pareja, ya es demasiado tarde.  Es una forma de verlo.  Utilizando una vez más el arma más potente del nacionalismo: el victimismo, echar la culpa de todo al otro. 

Pero yo me quedo con la reflexión más moderada, más conciliadora, con la que concuerdo completamente: " Cataluña no es a España como una extremidad que puede ser arrancada del cuerpo, y que el cuerpo tenga capacidad para seguir viviendo.  La independencia de Cataluña no significaría sacar a Cataluña de España, sino acabar con España, porque España no tiene sentido sin Cataluña, y no podría sobrevivir sin ella.  Ni España es el problema, ni la Independencia es la solución.  El Estado que necesita y reclama Cataluña para defender sus intereses, es, y tiene que ser, España"


Eso es lo que hay que contarles a los catalanes.  Y no amenazarles con que Cataluña saldría del Euro, de la Unión Europea, aumentaría su deuda, etc.  Eso ya no les asusta.  Como la mujer que tiene tomada la decisión de divorciarse, está preparada para los ataques de furia de su marido.
Si yo fuera ese marido, intentaría calmarme, reconocería que muchas discusiones se han debido a mis propios errores, y utilizaría la famosa letra de otro grupo aragonés, Amaral, y le diría:

Cataluña, sin tí no soy nada


   
   

miércoles, 20 de junio de 2012

El Rey ha muerto. Viva... ¿la Republica?


A veces me sorprende la extraordinaria reticencia de algunos en ceder el poder. Hablo de la monarquía española, pero lo mismo se podría aplicar a muchas otras personas que ostentan cargos de responsabilidad o poder en muchos otros ámbitos: empresas, organizaciones, etc.

El caso de nuestro monarca me parece especialmente representativo: el poder de la actual monarquía parlamentaria es realmente insignificante; su sucesor en el cargo es conocido desde hace mucho tiempo, y además goza de su absoluta confianza; la línea sucesoria, más allá de su sucesor directo, está ya garantizada.  Entonces,  ¿por qué no abdica el Rey en su hijo de una vez, y se dedica a disfrutar de su dorada (y Real) jubilación?

Retirarse voluntariamente de un cargo, aunque sea honorífico, tiene varias dificultades: primero, reconocer que tu tiempo ha pasado ya, que tu sucesor tiene mucho más que aportar que tú, que los métodos que tú utilizaste eficazmente en el pasado no funcionan en la actualizad; reconocer, en definitiva, que el Mundo ha cambiado demasiado, y que estás demasiado viejo para adaptarte.   Segundo, elegir el mejor momento para retirarte.  Posponer la decisión de retirarse hasta tener solucionados algunos pequeños detalles que no te terminan de gustar, y que más adelante esos detalles no sólo no se solucionen, sino que vayan en aumento, puede ser una indicación clara de que no estás reconociendo con claridad el punto anterior, es decir, que tu tiempo ha pasado ya.

La Casa Real española tiene un gabinete para sondear la opinión pública sobre la aceptación de la propia institución de la monarquía.  Existen varios factores que pueden afectar a dicha aceptación: por supuesto, existe en España una evidente tensión, sobre todo desde los territorios más nacionalistas, y desde los partidos de izquierda, hacia la nueva instauración de la República. Esta tensión se anuló eficazmente durante la transición a través de la figura personal de Juan Carlos I.  Su cercanía al pueblo, y su posicionamiento en momentos clave de dicha transición (la elección de Adolfo Suárez como presidente, y su posición de fuerza para anular el golpe de estado del 23F son sólo dos ejemplos) han hecho que don Juan Carlos goce de la confianza de la mayoría.

Pero su figura está sufriendo el desgaste lógico del paso del tiempo.  Hace tiempo que se debe estar planteando si debe o no abdicar en su hijo Felipe, y cuándo hacerlo.   

Ciertamente, los acontecimientos que rodean a la Casa Real durante los últimos años no se lo están poniendo nada fácil.  Sólo por citar algunos casos que le hayan podido llevar a posponer su decisión están:

- La polémica retirada de la portada de la revista  El Jueves
- La famosa salida de tono con el “Por qué no te callas"
- La evidente (presunta, quería decir) corrupción del yerno  Iñaki Urdangarin
- Las muy criticadas vacaciones del Rey en Botswana para cazar elefantes

De momento, los únicos que se han librado de situaciones que dañaran su reputación son precisamente los herederos al trono, Felipe y Letizia. Aparte, claro está, de la discreta reina doña Sofía. Esto podría acelerar la decisión del Rey en ceder el relevo, y mantenerse en un discreto segundo plano. Pero existe la creencia de que Felipe no goza de la misma popularidad de su padre. Muchos dicen que en España somos Juancarlistas, pero no monárquicos.   Esta exaltación de Juan Carlos I ha sido adoptada con naturalidad por un amplio espectro de la población, incluidos notables republicanos, hasta el extremo que muchos partidarios de la monarquía se muestran incapaces de hacer una defensa coherente de la institución. Es más fácil ensalzar la figura de un rey que defender la institución que encarna.  Pero también es mucho más peligroso.  Bastará con que ese rey empiece a chochear, o a meter la pata, para que la adulación se convierta en sátira, y en definitiva en un ataque corrosivo para la monarquía.

Parece que nuestro Rey no es consciente de este peligro.  Tampoco su gabinete parece saber aconsejarle sobre los beneficios de ceder el trono.  En unas declaraciones recientes, la reina Sofía afirmó que ”don Juan Carlos no piensa en abdicar porque para que la Monarquía en España se afiance se necesita que se escuche esa tradicional frase:  El Rey ha muerto. Viva el Rey”

Por tanto, parece que la Su Majestad no tiene la misma opinión que yo sobre la mejor manera de afianzar la joven monarquía parlamentaria española. Su receta es recurrir a frases y costumbres de la Edad Media.  Espero pues, por su bien, que no se produzca un proceso de desgaste como el que he descrito anteriormente. Que la opinión pública vaya aceptando de manera condescendiente el inevitable paso del tiempo sobre su jefe de estado.  

Pero me temo que, si ya a día de hoy ya hay un gran desconocimiento sobre el importante papel que juega el Rey en las relaciones diplomáticas al más alto nivel, y su trabajo en beneficio de los intereses de nuestro país, conforme Don Juan Carlos se vaya convirtiendo en un viejecito cada vez más limitado y más delicado de salud, la sensación general de que se trata de un cargo inútil y prescindible irá en aumento.

Vaya papelón para el príncipe Felipe, si el día que haya que gritar la famosa frase, el clamor popular la cambie por otra muy diferente:
El Rey ha muerto.  ¡Viva la República!
 

martes, 23 de agosto de 2011

Si queremos ayudar a Grecia, recompremos NEOPATRIA



Aviso: el titular de este post no es fruto de una reflexión profunda, sino de un desvarío al calor de una tarde de verano.

Mientras escuchaba lo mal que iba la economía en general, y la de los países mediterráneos del Euro en particular, me vino a la cabeza esta absurda idea.  En vez de ayudar a Grecia con un segundo rescate, podríamos comprarle alguna región, isla o monumento.  Luego he descubierto que no es tan descabellado, y que por ejemplo ya se planteó la venta de
Y ya con la inicial crisis de las hipotecas subprime, hubo propuestas (de algún bromista) de poner Islandia en venta, debido a su espectacular quiebra en 2008.

Algo más en serio, no es la primera vez que un territorio pasa de uno a otro país por el método pacífico de la compra-venta.  Estados Unidos fue pionera, con la compra de Luisiana a los franceses (con la que Napoleón se embolsó unos 23 millones de dólares de la época, intereses incluidos), o la compra de Alaska  
al imperio ruso, por unos 7 millones de dólares.
Incluso España, en la decadencia de su imperio colonial, vendió a Alemania algunas islas en el Pacífico.


Así que no se trata ni mucho menos de un procedimiento nuevo.  Pero, ¿por qué deberíamos comprar Neopatria?  Y sobre todo, ¿qué es Neopatria?
Pues se trata de un territorio histórico situado en Grecia, en la región de Tesalia. El Ducado de Neopatria, (griego: Δουκάτο Νέων Πατρών) fue un territorio conquistado en 1319 por las tropas almogávares, que perteneció a la Corona de Aragón hasta que se perdió en manos del Imperio bizantino en 1390.
Es decir, que la compra sería puramente sentimental.  Como activos importantes (sobre todo desde el punto de vista turístico) de lo poco que tienen es el Paso de las Termópilas, numerosos monasterios encaramados sobre gigantescos peñascos, y paradisíacas playas, especialmente en el archipiélago de las Sporades.
La verdad es que ignoro si podría haber alguna otra razón, económica, geoestratégica, o de cualquier otra índole, que haría interesante la compra de este territorio.

Y además, ¿quién debería comprarlo? Supongo que por Historia debería ser anexionada a la Comunidad Autónoma de Aragón, o quizás a la de Cataluña, puesto que el ejército almogávar estaba integrado principalmente por oficiales aragoneses y catalanes (aunque estos últimos los “reclamen” para ellos en exclusiva). 
Ya intuyo que habría bastantes problemas para encajar este territorio en la actual chapuza de las Comunidades Autónomas.  Además, actualmente ni Aragón ni Cataluña están en disposición de realizar gastos extraordinarios.  Debería en todo caso ser el estado español quien comprase este territorio.

Bueno, lo que he dicho al principio.  Elucubraciones ridículas de una tarde de verano.  No tiene mucho sentido.

Pero...

¿tiene mucho más sentido que España, un país con una grave crisis económica y de deuda se haya permitido el lujazo de contribuir hasta ahora en el rescate a Grecia con 10.000 millones de Euros?

Si, si, nosotros, los españoles, estamos prestando dinero a los griegos.  ¿Pero esto no es también ridículo???

En fin, será que yo no entiendo nada de economía.

viernes, 29 de abril de 2011

Carta al parado cinco millones

Hoy ha salido un escalofriante dato de la Encuesta de Población Activa (EPA): ya hay cinco millones de parados en España. El dato exacto es de 4.910.200 , y parece que algún miembro del gobierno se siente aliviado de no haber llegado a esos cinco millones redondos (manda huevos).  El dato es un drama se mire por donde se mire: quiere decir exactamente que hay 4,91 millones de personas que están buscando empleo y no lo encuentran.  Incluye a los que reciben prestación por desempleo, a los que ya la han finalizado, y continúan cobrando los famosos 400 y pico Euros de subvención, y a los que no cobran nada, pero siguen apuntados al INEM, o siguen buscando empleo.  No cuenta los más desesperados de todos, los que han desistido totalmente incluso de buscar empleo.  Según la EPA, el crecimiento del paro ha venido acompañado de una reducción de la población activa. Para los expertos, éste es un síntoma preocupante: si el número de personas que tiene o busca un empleo aumenta, es una señal de que lo peor de la crisis queda atrás. Lo contrario es señal de desánimo: muchas personas dejan de buscar trabajo porque no creen que lo vayan a encontrar. En el arranque de este año, la población activa disminuyó en 42.900 personas.

Por eso esta carta va dirigida a ese parado número cinco millones, que si no ha llegado todavía espero que no llegue nunca, aunque parece que vamos de cabeza a batir ese y todos los records que se nos pongan por delante.

Querido parado,
Me es muy difícil dirigirme a ti, primero por el profundo drama que puede suponer para ti estar en esta situación.  Y también porque dentro de lo que conocemos por parados hay una población muy heterogénea.  Desde las situaciones personales más injustas, hasta un gran número de jetas.  Esta carta no va dirigida a todos estos últimos: yo no os considero parados, os considero unos ladrones.  Estáis chupando de los impuestos del resto de trabajadores honrados, que con nuestro esfuerzo conseguimos pagar (de momento) a todos los que lo necesitan de verdad, pero también a todos estos ladrones.  Sois tan corruptos como los políticos que utilizan el dinero público para enriquecerse ellos y sus familias.  Igual de corruptos.  Igual de puta es la prostituta de lujo, que la de carretera de polígono industrial, independientemente de lo que cobren.
Tú, que vas al INEM a cobrar el paro, y luego vas a trabajar en negro, me estas robando.  Como te enganche no voy a dejar de soltarte hostias hasta que no se cruce por delante de mí un controlador aéreo, que es de los pocos a los que tengo todavía más manía que a ti...

Volviendo a mi mensaje al parado: independientemente de tu situación personal, quiero animarte a que nunca, nunca te pares.  El propio nombre de parado es bastante estúpido.  No te quedes parado, que nadie va a venir a ayudarte.  No esperes que teniendo tanta gente alrededor buscando lo mismo que tú, te vaya a caer del cielo.  Considera que buscar trabajo es un trabajo en sí mismo.  Dedícale tanto esfuerzo o más que si estuvieras trabajando (o tanto esfuerzo o más que si estuvieras estudiando).
Tu mayor activo es EL TIEMPO.  Tú tienes todo el tiempo del mundo para cambiar esta situación.  Puedes elegir, hundirte en el sofá con el mando de la tele, o afrontar la jodida realidad con entusiasmo.

Este mensaje es independiente del tipo de parado que seas, pero ahí van unos cuantos mensajes personalizados:

Si eres joven:
Ánimo, te ha tocado un tiempo jodido.  Según José García Montalvo, catedrático de Economía de la Universitat Pompeu Fabra, "Los jóvenes que acceden al mundo laboral en un momento de recesión económica tienen, a lo largo de su carrera laboral, menores salarios, más periodos de desempleo y mayor sobrecualificación que los que acceden en un momento de expansión".  Duro, pero cierto.  Además, el último dato de jóvenes desocupados es del 45% de los que están buscando un empleo.  Casi la mitad.  Es tan duro que puedo adaptar un chiste que se decía cuando yo entré la carrera: cuando estés con tus colegas, mira a tu lado.  O él o tú no vais a encontrar empleo.  Puede ser tu colega, o caerte bien, pero es tu enemigo.
Esto sólo se soluciona con empuje, con ganas, siendo mejor que él, tienes que ser competitivo.  Aprende a hacer entrevistas, como aprendiste a hacer ecuaciones, repitiendo y repitiendo hasta el infinito. No te canses de seguir buscando.  No pierdas el tiempo.  Cuando por fin estés trabajando, Madrid y Barça seguirán jugando partidos del siglo, Belén Esteban seguirá gritando en Telecinco, y seguiremos haciendo el ridículo en Eurovisión.

Si eres más “maduro”, pero no lo suficiente como para que te prejubilen:
Es decir, te han echado a la calle después de bastantes años de esfuerzos y sacrificios por una empresa que, seguramente, no es tuya ni de ningún familiar.  En tu caso es mucho más difícil darte ánimos, lo terriblemente injusto de tu situación sólo lo puede entender el que lo vive. Pero piensa que toda esa experiencia que tienes se puede utilizar, se debe utilizar.  Seguro que hay muchas cosas que hacías bien, que o nadie te valoraba, o no te dejaban ni hacerlas (casi todos tenemos un jefe capullo).  ¿no te dan trabajo? Piensa en otra posibilidad: ¿por qué no te lo creas tú mismo?  Es el momento de empezar el proyecto que se te ha pasado por la cabeza tantas veces.  Da igual si es muy ambicioso o muy modesto.  Este país lo que necesita es gente con empuje, que cree empresas, que genere actividad económica.  Lo puedes hacer, seguro.  La necesidad te está dando la oportunidad de hacer algo que no te atreverías si estuvieras trabajando para otro.
NOTA: el espíritu emprendedor no se puede forzar, tiene que salir de uno mismo.  Estos mismos consejos serían válidos también para los jóvenes, pero no merece la pena dedicarle el más mínimo esfuerzo; nuestro sistema educativo está programado para que estudiemos duro para conseguir un buen empleo.  Si en toda tu vida de estudiante nadie te plantea la posibilidad de crear tu propio proyecto de empresa, es muy difícil que surja una masa social de gente que cree empresas.

Si vas al INEM a cobrar el paro, y luego vas a trabajar en negro , pero porque te obliga tu jefe:
Retiro lo que te he dicho antes de ladrón y corrupto.  En este caso es tu jefe el ladrón y corrupto, y como le enganche voy a seguir el mismo procedimiento que he dicho arriba (incluido lo del controlador aéreo).  Pero piensa realmente si no tienes otra posibilidad.  El problema de la economía sumergida es que está bien vista, por eso es tan difícil luchar contra ella.  Si no metes mucho miedo (y las amenazas que ha hecho el Ministro de Trabajo ese que se parece al tonto de la clase, que se lleva siempre todos los cates, no meten ni mucho miedo ni poco) nunca conseguirás que “aflore” el trabajo sumergido, como dicen ellos.

No quiero alargarme más.  Creo que ha quedado claro mi mensaje: muchos ánimos, parado cinco millones. Tú puedes cambiar levantar esta situación. Pero sólo tú, si esperas que te lo solucionen los políticos la llevas clara.

jueves, 27 de enero de 2011

Anticatalanismo no es lo mismo que catalanofobia

A ninguno de mis amigos catalanes les he escondido nunca que mis tendencias políticas están lo más alejadas posible del nacionalismo.  Siempre me ha parecido que el nacionalismo es algo malo por definición.  Busca las diferencias entre los pueblos, en vez de buscar las similitudes, y enfrenta a las personas por el simple hecho de considerarse dentro de una u otra “nación”. 
Pues resulta que no estoy solo.  He encontrado unas cuantas citas de personajes importantes, con las que me identifico bastante:

“El nacionalismo es algo intrínsecamente malo por dos motivos. Primero por creer que unas personas son, por su pertenencia a una nación, mejores que otras. Segundo, porque cuando el problema es el otro, la solución implícita de este problema siempre será el otro.”
Ryszard Kapuściński, periodista e historiador polaco.


"Cuantas menos razones tiene un hombre para enorgullecerse de sí mismo, más suele enorgullecerse de pertenecer a una nación."
Arthur Schopenhauer, filósofo alemán.


"El nacionalismo se cura viajando” 
Camilo José Cela, escritor español, ganador del Premio Nobel de Literatura

"El nacionalismo, lo mismo el centralista que los periféricos, es una catástrofe en todas sus manifestaciones".
Mario Vargas Llosa, escritor peruano ganador del Premio Nobel de Literatura. (entrevista en ABC)


"De todos los ismos políticos de la historia, el más marcado tal vez sea el nacionalismo, [...] En su nombre se ha vertido más sangre que en el de cualquier otra causa salvo la religión."
George M. Taber, colaborador de la revista Time


"El nacionalismo divide a la humanidad en unidades mutuamente intolerantes. En consecuencia,el hombre piensa primero como perteneciente a su nación, y en segundo lugar, si acaso, como ser humano."
Ivo D. Duchacek. Profesor de política. De su libro “Conflict and Cooperation Among Nations”

"El nacionalismo es la extraña creencia de que un país es mejor que otro por virtud del hecho de que naciste ahí."
George Bernard Shaw, escritor irlandés ganador del Nobel de Literatura en 1928, y del Oscar en 1938.


"Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero."
Charles de Gaulle, Presidente de la República Francesa de 1958 a 1969


"La historia de España es pendular. Del nacionalismo militarista de Franco pasamos a la exaltación de los nacionalismos periféricos."
Gabriel Tortella, economista e historiador español


Bajo mi punto de vista, todo lo anterior se puede aplicar al nacionalismo catalán, también llamado catalanismo.  Pero la cita que mejor expresa mi opinión es la siguiente (aunque no haya podido encontrar su origen): 
“El nacionalismo es malo por definición; sólo llegar a ser peor si se enfrenta a otro nacionalismo”
Esa es exactamente la situación que tenemos en España: al nacionalismo catalán (y al vasco) se enfrenta de una manera muy visceral otro tipo de nacionalismo centralista, también excluyente, arrogante e intolerante, el cual podría llamarse pues “españolismo”.  Aunque mucha gente los confunda, no tiene nada que ver con el fascismo, ni siquiera con el Franquismo, pues está promovido por políticos y periodistas estrictamente democráticos, basando gran parte de sus argumentos en la Constitución Española.

Pero existe.  Aunque alguno de mis amigos de fuera de Cataluña lo duden, existe.  Y se dedica de una manera entusiasta a atacar a todo lo que sea catalán.  No sólo a sus “enemigos” naturales, que serían los políticos nacionalistas, sino a todo lo que tenga que ver con Cataluña y los catalanes.  Se dedican continuamente a promover un odio hacia todo lo catalán, de una forma tan mezquina que da vergüenza escucharlos.  He recogido unos cuantos ejemplos, sólo unos pocos, de los muchos que se pueden encontrar.


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A Jose Ramón de la Morena le molesta que se utilice el catalán.  Así de simple.  Utiliza un argumento tan estúpido que se desmonta sólo: seguro que hay seguidores del Manchester United, o del Inter de Milán hasta en Quintanilla de Onésimo, y no creo que le moleste que ellos escriban sus mensajes en inglés o en italiano.  Y seguro que no reaccionaba con tanto odio si un jugador congoleño se levanta la camiseta tras un gol, y le dedica unas bonitas palabras en su lengua materna a su hijo (aunque se las tengan que traducir)
Es odio puro y duro hacia una lengua que muy a su pesar se utiliza en Cataluña.  No tiene nada que ver con estar o no de acuerdo con la inmersión lingüística en catalán, ni las multas por etiquetar comercios sólo en castellano (en ambos casos estoy en profundo desacuerdo).  Este señor lo que tiene es un odio visceral al catalán.

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Este ex-locutor de la COPE, pareja de desmanes y excesos de Jiménez Losantos, ha utilizado innumerables veces ese gracioso juego de palabras: en Cataluña gobiernan (gobernaban) los socialistas, y además son nacionalistas, pues gobierno NACIONAL-SOCIALISTA (en clara referencia al gobierno NA-ZI de Hitler).  Señor César Vidal, los políticos catalanes serán todo lo odiosos que usted quiera, pero llamarlos Nazis es pasarse un poco, ¿no cree?
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La votación en el Parlamento Catalán se forzó a través de una ILP (Iniciativa Legislativa Popular), es decir, a través de la recogida de las suficientes firmas para forzar al Parlamento a votar el tema.  Debido a lo controvertido del caso, de manera excepcional, los dos partidos mayoritarios (PSC y CiU) dieron libertad de voto a sus parlamentarios.  Cada uno votó según su propio parecer, y no el oficial del partido.  Se podrá estar a favor o en contra de la prohibición, o pensar que algunos votos fueron influenciados por sentimientos nacionalistas, pero no se puede decir que es antidemocrático.  De hecho, es uno de los procesos democráticos más limpios que he conocido.  
Y por cierto, la comunidad de Canarias prohibió las corridas de toros en 1991, sin que entonces nadie se rasgara las vestiduras ofendido por el ataque a un símbolo nacional....


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Unos cuantos y vergonzosos ejemplos más de políticos que se dedican a fomentar el enfrentamiento entre regiones.


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Aquí tenemos el muchas veces repetido argumento del boicot a los productos catalanes.  Parte de dos mentiras repetidas mil veces, que como ya decía Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, al final se convierten en una verdad.
1) Que todos los catalanes quieren la independencia.  Es más, también es mentira que una mayoría de los catalanes quiera la independencia.  Las estimaciones más altas de voto del independentismo, en los pueblos más propensos y en los tiempos más exaltados, ha sido de entre el 9 y el 28%.  Y esto es un dato real.  Son una pequeña minoría de exaltados y radicales que, incluso llegado el caso de poder votar realmente por la independencia, veríamos si lo harían.
2) Que los catalanes chupan de España.  Yo no se para qué se publican las balanzas fiscales, si nadie se las mira.  Y los que se las miran (los políticos) es únicamente para manipular a la opinión pública.  Cataluña, como región por encima de la media en renta per cápita, aporta al estado más de lo que recibe (como es lógico, y como otras regiones).  Cada catalán paga al estado cada año unos 1000 € más de impuestos de los que recibe, un poco menos que los baleares (1150 €) o que los madrileños (1400€). Como es lógico y normal, la solidaridad entre regiones con el objetivo de igualar en lo posible la riqueza.  Lo mismo que hemos estado recibiendo de franceses y alemanes durante muchos años, desde que España entró en la UE.
Hacer boicot a los productos catalanes es, además de estúpido, contraproducente para el resto de regiones de España.
Todas las personas que viven y trabajan en Cataluña, pero no son independentistas, ni siquiera nacionalistas (creedme, los hay, somos muchos) no tienen la culpa.  Estáis atacando a vuestra propia fuente de ingresos.  ¡No os dejéis engañar, coño!

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En fin, que cuando escucho todas estas barbaridades, empiezo a entender que algunos catalanes se sientan tan atacados, que reaccionen de manera agresiva, y que se cierren más en su sentimiento nacionalista.  Si esto mismo pasara con Aragón, y escuchara ataques diarios a todo lo relacionado con mi amada tierra, quizás reaccionaría de la misma manera.

EL NACIONALISMO SÓLO PUEDE EMPEORAR SI SE ENFRENTA A OTRO NACIONALISMO.

Seamos coherentes, no fomentemos la catalanofobia.  No nos dejemos engañar por estos sinvergüenzas.








miércoles, 24 de noviembre de 2010

La marca España en Cataluña

El concepto de España es uno de los más controvertidos con los que nos enfrentamos a diario.  Por supuesto, como todos los conceptos universales es muy personal, es decir que para cada persona tiene un significado o unas connotaciones diferentes.  No dice lo mismo a un turista inglés que a un inmigrante ilegal subsahariano, por ejemplo.  Hay ciertas ideas universales relacionadas con España (los tan odiados tópicos de sol, playa, folklore, siesta, etc).  Cuando se gestiona el concepto de España como una marca comercial, se intenta dar una imagen que favorezca lo que interesa a nuestros intereses, la mayor parte de las veces intereses turísticos.  Se trata de dar una idea a los extranjeros de lo que es España.
Pero dentro de España, la cosa cambia.  Nadie se pone de acuerdo en qué idea hay que dar a los españoles de lo que es España.  Las tensiones nacionalistas periféricas le han usurpado el calificativo de “país”, “nación” (aunque no de momento el de “estado”), y se convierte en un concepto o un símbolo difícil de gestionar, un concepto delicado, que genera suspicacias, al que si quieres evitar problemas es mejor no acudir.
Esto es especialmente acusado en Cataluña.  Treinta años de gobierno nacionalista, o controlado por nacionalistas, han dado para una gestión clara y dirigida del concepto de España.  Todo lo relacionado con España (bandera, himno, selecciones deportivas, símbolos turísticos como el Toro de Osborne, etc) es rechazado, en mayor o menor grado pero rechazado, por casi todos los catalanes.  Eso se logra con lo que podíamos llamar “sugestión colectiva”.  Un buen manual para conseguir este mezquino propósito puede ser el libro Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley.  En él se muestra cómo se sugestiona a la población para cargarles de unas ideas preconcebidas, mediante la repetición de mensajes subliminales durante las horas de sueño.  Es increíblemente efectivo: si repites cansinamente durante ocho horas “a un policía siempre se le tiene que obedecer”, llegado el momento de duda, ante una orden directa de un policía, sea justa o no, el individuo obedecerá sin pararse a plantear juicios morales.    Eso daría muchísimo poder al cuerpo de policía.
La tecnología actual no permite estas estrategias tan directas de sugestión, pero con algo menos de tecnología, pero algo más de tiempo, se pueden conseguir resultados parecidos.  Se repite insistentemente una serie de conceptos adversos a la idea de España durante décadas, por todos los medios por los que sea posible, y se consigue que el catalán de la calle sienta un rechazo feroz, beligerante, irracional, de todo lo que venga del “Resto de España” (aquello que queda si retiras Cataluña de España, algo sin sentido política, histórica, geográfica ni culturalmente).
Los dos instrumentos más utilizados por el gobierno catalán como instrumentos de sugestión son la televisión y la educación.  Controlar estos dos instrumentos da mucho poder. 
La cantidad de información que nos llega a través de la televisión es inmensa, y da infinidad de posibilidades de incluir los conceptos subliminales.  Sólo por poner un ejemplo, en la previsión diaria del tiempo se verá únicamente el territorio catalán, como si fuera una isla, y posteriormente un mapa general de la totalidad de Europa.  Ni rastro del tiempo en España, una vez por ser territorio extranjero y otra por efectos de la escala. Si necesitas viajar al resto de España tendrás tan poca información del tiempo como de Finlandia o de Bulgaria.   Es un ejemplo muy simple, y al fin y al cabo se puede pensar que no se consigue nada con esta forma de mostrar el tiempo.  Pero no estamos hablando de manipulaciones flagrantes, estamos hablando de conceptos subliminales. Cada uno puede buscar infinidad de ejemplos de este tipo en la programación televisiva de TV3.
En cuanto a la educación, aún da más poder de sugestión, y abarca a la totalidad de la población, aunque es necesario al menos esperar una generación para empezar a ver los efectos.  Por cierto, las competencias en Educación fueron transferidas a la Generalitat en 1979...
Como ejemplo se puede considerar lo siguiente: si quieres infundir un alto concepto de tu nación a sus integrantes, es importante tener un glorioso y rico pasado.  Y si no lo tienes, pues manipulas directamente la Historia, la enseñas a tu manera, y si nadie dice nada en contra, después de un tiempo habrás conseguido reinventar la Historia conforme a tus intereses.  Cataluña nunca ha tenido un Reino, sino que formó parte (una parte importante, eso si, pero una parte) del Reino de Aragón, que terminó por unirse al Reino de Castilla.  Pues transformas el concepto de “Reino de Aragón” en “Corona Catalana-Aragonesa” (poniendo especial énfasis en ese orden, y no el contrario), y consigues que la nueva generación de catalanes esté orgulloso de su esplendoroso pasado.  El siguiente paso, quizás para la siguiente generación, es quitar directamente a Aragón de su Reino.  Total, los aragoneses no son nacionalistas, no necesitan un pasado glorioso.
La pregunta clave es: ¿qué consiguen los políticos en el poder en Cataluña con esa manipulación? Muy sencillo, se trata de políticos nacionalistas, que lógicamente reciben votos de la población nacionalista.  Cuanto más nacionalista sea la población, más posibilidades tienen de mantenerse en el poder.  Así de simple y así de triste.  Lo que mueve a los políticos a sumir a toda una población en este inmenso engaño es, simplemente, las ansias de mantenerse en el poder.